Fernand Braudel Center, Binghamton University
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Commentario 145, Sept. 15, 2004
¿Qué ha logrado EU
en Irak?
Casi todo
el mundo piensa que la política estadunidense en Irak es un fracaso político.
Aun la mayoría del electorado estadunidense lo piensa así, según encuestas más
recientes. Esto no parece perturbar al régimen de George W. Bush, que argumenta
(y tal vez lo cree) que su política es un gran lo-gro. Así que revisemos la cuestión.
Primero,
revisemos el éxito que el ac-tual gobierno proclama voz en cuello. Saddam
Hussein fue derrocado y está prisionero, y su destino es ser sometido a juicio
muy pronto. Esto es incuestionable. Pero he intentado imaginar qué otra cosa
podemos anotar en la columna de logros y no se me ocurre nada. Compilé una
lista de otros ocho objetivos estadunidenses y lo que encontré es que no puede
uno sino ponerlos en duda o calificar su resultado de bastante negativo.
1. El
primero es la destrucción del partido Baaz y su influencia política en el
futuro de Irak. Bueno, el partido está formalmente desmantelado. Y en un
principio las autoridades de ocupación intentaron eliminar a los baazistas de
cualquier papel que pudieran jugar en las instituciones iraquíes (el ejército,
que está desmantelado; la policía, que se reorganizó; las universidades y los
ministerios de gobierno). Pero cuando Estados Unidos se enfrentó con las
fuerzas insurgentes en la ciudad de Fallujah y se dio cuenta de que no las
podía someter, tuvo que aceptar que la única solución era buscar a los líderes
del antiguo partido Baaz para pactar una tregua y restaurar el orden local tras
la retirada de las fuerzas estadunidenses.
Ahora
sabemos por el New York Times que
estos antiguos baazistas son considerados por la población local como agentes
estadunidenses, y ya los obligaron a renunciar o a mostrar su lealtad hacia
alguno de los grupos fundamentalistas islamitas que hoy controlan no sólo
Fallujah sino buena parte de las áreas sunitas del Irak occidental. Así que
Estados Unidos se encuentra en la extraordinaria posición de lamentar la caída
del grupo de ex baazistas en Fallujah y sus alrededores.
En los
años 80, en Afganistán, Estados Unidos logró derrocar al régimen comunista
secular e instaló a los talibanes, y después descubrió que eran mucho peores.
En las áreas sunitas de Irak ocurre algo parecido.
2. El
segundo es el control de las existencias mundiales de petróleo. Es difícil
afirmar que Estados Unidos esté en mejor posición que hace tres años. Las
exportaciones de crudo iraquí son erráticas debido a los continuos ataques
guerrilleros a los oleoductos. Falta saber si Estados Unidos tendrá mayor
influencia de facto (que Francia o
Rusia) en la manera en que Irak juegue sus cartas petroleras cuando la
si-tuación política se tranquilice (y esto puede tardar algún tiempo).
3. El
tercer objetivo es reducir la posibilidad de que los "terroristas"
islamitas ataquen Estados Unidos o logren perpetrar otras hostilidades. Pese a
todas las tonte-rías que se ha dicho, es claro que antes de 2003 el régimen de
Saddam Hussein no permitía que estos grupos utilizaran Irak como base de
operaciones. Ahora estos grupos "terroristas" tienen la libertad de
deambular por todo Irak, tomar rehenes y reclutar nuevos militantes.
Independientemente de lo logrado por Estados Unidos en otros sitios, en este
rubro (cortarle fondos a Al Qaeda y destruir sus bases en Afganistán y
Pakistán) no puede decirse que invadir Irak haya sido un avance en las postura
estadunidense.
4. El
cuarto es crear un gobierno estable, pro estadunidense en Irak. Bueno, Estados
Unidos no ha alcanzado este objetivo aún. El actual régimen interino es débil
en todos los aspectos, en potencia militar y policiaca, en control político de
Irak, en legitimidad popular. La reciente embestida del presidente Iyad Allawi
y las fuerzas estadunidenses sobre Najaf contra Moqtada Sadr y su milicia
Mehdi, no ayu-dó a la posición de Allawi. El régimen interino es todavía muy
dependiente del respaldo que le brindan los soldados de ocupación. Si pretende
afianzarse, debe aumentar radicalmente su fuerza militar (lo que parece remoto)
o aumentar su legitimidad (lo que significaría distanciarse de Estados Unidos).
Allawi puede aspirar a ser el siguiente Saddam, pero le falta un buen tramo por
recorrer. Y si llegara a lograrlo, ¿sería realmente "pro americano"
el gobierno estable que pudiera crear?
5. Otro
objetivo era ponerle fin a la amenaza de las armas de destrucción masiva. No es
sólo que el régimen de Bush no pu-diera hallarlas en Irak. Es también que la
invasión tal vez desmenuzó las últimas as-tillas de su programa contra la
proliferación de armas nucleares. Irán y Corea del Norte ya aceleraron su
proceso en vez de frenarlo. Se anuncia ahora que Corea del Sur sigue sus pasos.
Y entonces, ¿qué tan atrás están Japón y Taiwán? Qué puede hacer Estados
Unidos. Qué puede hacer Naciones Unidas. Ya no puede haber fintas.
6. La
difusión de la democracia en Medio Oriente también era un objetivo. Sea cual
sea el sentido quiera dársele, no veo que se haya cumplido. Si democracia
significa elecciones multipartidistas sin cortapisas, es probable que -en este
mo-mento- unas elecciones así tendrían por resultado regímenes mucho menos
afines a Estados Unidos que los actuales (por lo menos en Irak, Egipto,
Jordania, Arabia Saudita, Afganistán y otros muchos países). Es por esta razón
que el régimen de Bush organiza con pies de plomo las elecciones en Irak, en
vez de impulsarlas a gran velocidad. La "democracia" es algo que la
gente de Bush favorece sólo si arroja los resultados esperados. La gente, por
desgracia, es perversa.
7. El
séptimo objetivo es hacer amigos e influir gente por toda la región y el mundo.
Aun los simpatizantes más fuertes del gobierno de Bush en Estados Unidos han
notado que sus políticas tienen el efecto contrario. Ha hecho enemigos y ha
in-fluido a la gente negativamente. La gente de Bush se ve en la necesidad de
decir que esto no importa, y que Estados Unidos no puede permitir que sus
políticas las dicten esos que se llaman sus amigos.
8. El
último de estos ocho objetivos es establecer el poderío militar estadunidense
con credibilidad, para disuadir a todos los potenciales enemigos de Estados
Unidos y a cualquiera que quiera armar lío en cualquier parte del mundo. Pero
utilizar un po-derío militar, especialmente uno avasallante, sólo funciona si
tiene resultados de "conmoción y pavor", para usar los inimitables
términos del gobierno de Bush. Es difícil que alguien se conmocione cuando las
grandes fuerzas armadas estadunidenses son puestas a raya por la resistencia
popular iraquí que sigue creciendo. Es difícil conmocionarse cuando esas
fuerzas es-tadunidenses están agotadas al límite último, en términos de
personal, sin que haya posibilidad de que se expanda en el futuro cercano. Es
difícil conmocionarse cuando el personal militar y de inteligencia
estadunidense le pide a sus superiores civiles que actúen con prudencia.
El
problema con la credibilidad es que se edifica sobre cimientos de logros. Los
fracasos sólo empeoran la situación. El régimen de Bush logró un objetivo no
anhelado. Si fuera un ejercicio escolar me temo que la calificación no sería
"excelente"; ni siquiera "muy bien", sino
"suficiente", o peor, un rotundo "reprobado".
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
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Estos Comentarios se
pulbican dos veces al mes y tienen la intencion de ofrecer una reflexion sobre
la coyunturamundial, con una perspectiva al largo plazo.
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