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Comentario No. 44
Las Elecciones Mexicanas: ¿Una Victoria para Qué?(1)
En México, el partido que gobernó este país durante 71 años ha perdido la elección presidencial, marcando el fin de un sistema que de facto era un sistema de partido único de Estado. ¿Quién ganó?, ¿Y qué se ganó?. Esta es una pregunta importante no solamente para México sino para la mayoría del mundo, ya que en la última década mas o menos, los sistemas de partido único, de jure y de facto, han estado derrumbándose por doquier. ¿Significa esto una victoria mundial para la democracia?. La respuesta debe ser si en parte, pero también no en otra gran parte.
Empecemos con la situación de México. El partido que había estado en el poder tuvo el nombre de Partido Revolucionario Institucional (PRI). El nombre mismo es simbólico. Representaba una revolución "institucionalizada". La revolución (o revoluciones) a la cual (o a las cuales) se refiere el nombre es a la liberación nacional de México -del dominio colonial, de la dependencia de los Estados Unidos de América, y de la férrea mano de la Iglesia Católica. Pero por supuesto, la revolución o revoluciones reales ocurrieron hace mucho tiempo; y esta es la razón por la que se trata de una revolución que fue "institucionalizada". En este sentido, México fue un líder mundial dentro de las revoluciones del siglo veinte (porque la suya se puede fechar desde 1910), aunque naturalmente no fue la única revolución que tuvo buen éxito en llegar al poder. Todas estas revoluciones representaron oposiciones políticas frente a un sistema-mundo en el que la plusvalía fluyó constantemente hacia sus zonas centrales y en el que la periferia sufrió de una polarización creciente.
En México, esta arremetida revolucionaria alcanzó tal vez su cumbre bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, entre 1934 y 1940. Cárdenas promovió la Reforma Agraria, nacionalizó la industria petrolera (que era propiedad de los Estados Unidos de América), y proporcionó un apoyo inquebrantable a la España Republicana en contra del ataque fascista. El estaba también imbuido con el espíritu anticlerical de la revolución, y limitó muy seriamente el papel de la Iglesia Católica en la sociedad mexicana.
La política mexicana se ha estado moviendo firmemente hacia la derecha durante los últimos sesenta años desde 1940, pero esto dentro de dos caminos diferentes. Por una parte, los sucesivos Presidentes de México, salidos siempre del PRI (según la ley, todos ellos solo podían gobernar durante un período de seis años, pero en la práctica cada uno ha podido siempre escoger a su sucesor) se han estado acercando cada vez más a los Estados Unidos de América, especialmente en el campo económico. Algo que ha sido particularmente evidente en los últimos veinte años. Hasta el punto de que el actual Presidente, también salido del PRI, Ernesto Zedillo, se considera a sí mismo parte de la Tercera Vía de Tony Blair, Schroeder, y William Clinton, a la que puede considerarse como la versión moderada del neoliberalismo.
Un partido de oposición ha sido legal en México durante medio siglo. Se llama Partido Acción Nacional (PAN). Sus raíces se encuentran en la llamada Rebelión Cristera de la década de 1920, en la cual los católicos pelearon contra el gobierno mexicano debido a sus políticas anticlericales. Durante mucho tiempo, el PAN fue considerado como un partido conservador que promovía los valores y las políticas católicas conservadoras. Pero hace aproximadamente una década, algunos miembros del PAN empezaron a hacer hincapié mucho mas en las alternativas económicas de derecha que en las alternativas sociales de derecha, aunque sin renunciar por supuesto a estas últimas. El candidato del PAN para Presidente que fue ganador, Vicente Fox, se incorporó a esta nueva tendencia. Y fue este énfasis en las alternativas económicas el que hizo que el PAN fuese capaz de moverse más allá de su limitada clientela tradicional para capitalizar en su favor el difundido sentimiento anti-PRI en el electorado.
Esta revuelta contra el PRI resulta comprensible para cualquiera que haya observado lo que ocurre en las situaciones de partido único, con un movimiento de liberación nacional instalado en el poder durante un largo tiempo. Desde hace un buen tiempo, el PRI se había convertido en un partido agotado ideológicamente y políticamente corrupto. Un partido que solo confiaba en su propia maquinaria, en su enorme dimensión, y en la lealtad de los votantes más viejos para mantenerse en el poder. Pero en la década de 1980, aquellos que aún mantenían la flama revolucionaria dentro del PRI se escindieron bajo el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas, para formar el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el cual fue capaz de atraer a su lado a muchos intelectuales de izquierda que se habían separado individualmente del PRI mucho tiempo atrás.
¿Cuáles son las encrucijadas ahora en México?. Una vez más, las mismas que están presentes hoy para todo el mundo. La encrucijada número uno es ¿cómo va a enfrentar México su relación con la economía-mundo?. En este punto, tanto el PRI como el PAN están virtualmente en la misma longitud de onda, una longitud de onda de centro-derecha. A esta última el PRD contrapone una longitud de onda de centro-izquierda. Y es este panorama el que explica por qué, cuando en una contienda de los tres partidos en 1988, en la cual según la mayoría de los observadores, el PRI le robó la elección a Cárdenas, que la había ganado, los Estados Unidos de América no dijeron nada. Pero en cambio, cuando en el año 2000, en otra contienda de los mismos tres partidos, fue el PAN el que ganó la elección, entonces los Estados Unidos de América aclamaron esto como una victoria de la democracia y alabaron al actual Presidente salido del PRI, Zedillo, por permitir una elección libre.
La encrucijada número dos son las cuestiones sociales. Estas no se encuentran actualmente en el primer plano, pero si se hallan presentes profundamente en el trasfondo. Fox, el candidato del PAN, intentó minimizar estas cuestiones, a fin de poder ganar los votos del centro. Pero es un conservador social comprometido, y comprometido por ejemplo para limitar o eliminar el aborto, o también el anticlericalismo que continúa siendo un tema subrayado por el PRI. Lo que estamos viendo aquí, es la tensión que es mundial, en el seno de la centro-derecha, entre los conservadores económicos y los conservadores sociales.
La encrucijada número tres son los derechos de una amplia minoría oprimida (que es realmente una mayoría), de los indígenas de México. El gran símbolo de su lucha en este momento es el movimiento neo-zapatista en Chiapas. El PRI ha renegado de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, los cuales habían sido diseñados para hacer posible un incremento razonable de la autonomía de las comunidades indígenas. El PRD ha estado luchando para hacer que el gobierno cumpla con estos Acuerdos. Mientras que la política del PAN en torno a este punto ha sido, en cierta forma, ambivalente. Fox dice que él va a implementarlos. Veremos mas adelante no solo si realmente lo hace, sino también cómo lo hará.
Los resultados de la elección nos muestran a las dos Cámaras del Congreso, en las cuales ni el PRI ni el PAN tienen mayoría, y en donde los votos fluctuantes están con el PRD. No es claro lo que hará el PAN. El PRD no parece estar muy dispuesto a apoyar al PAN. Más bien lo que desea es tratar de establecerse por sí mismo como una oposición fuerte. El PRI está en el torbellino. Porque hay dentro de él segmentos que se sienten cercanos al PAN, estándolo efectivamente. Estos segmentos incluyen probablemente al propio Presidente Zedillo. Puede que existan también unas cuantas personas de izquierda que se sienten cercanas al PRD. Mientras que la mayoría de los miembros del aparato priísta solamente están cercanos al ansia de poder. El PRI no tiene una posición ideológica sólida, y bien podría desmembrarse en tres partes. Y si en ese caso, una parte suficientemente grande se va al PAN, entonces el PAN podría establecerse por sí mismo sólidamente, durante seis años, como un gobierno neoliberal.
¿Y entonces qué?. Bueno, entonces sus políticas ajustarían cuentas con todos esos mexicanos ordinarios que cambiaron sus votos desde el PRI hacia el PAN, o no ajustarían dichas cuentas. Lo que hemos aprendido observando no sólo a los regímenes post-revolucionarios en los países antiguamente comunistas, sino también en Asia y Africa, es que el neoliberalismo a menudo parece bueno después de muchas respuestas negativas por parte de un gobierno derivado de un movimiento de liberación nacional, que se ha agotado hace tiempo. Pero a menudo, parece menos bueno en un país periférico y después de cinco años o algo así, cuando nuevamente muchos votantes empiezan a anhelar un gobierno más orientado socialmente. El mismo mes de las elecciones mexicanas hubo elecciones en la lejana Mongolia. Mongolia había sido gobernada por el Partido Comunista durante 70 años, el cual fue excluido dentro del ambiente posterior a 1989 por un grupo de jóvenes y enérgicos neoliberales. En el año 2000, el ahora "reformado" Partido Comunista barrió en las elecciones, obteniendo todos los escaños del poder legislativo, menos tres.
¿Fueron las elecciones mexicanas una victoria para la democracia?. ¿Fueron las elecciones de Mongolia una victoria para la democracia?.
1. Este es el Comentario número 44, publicado el 15 de julio de 2000.
Immanuel Wallerstein
(Translated by Ventura Aguirre Duran, revised by Carlos Aguirre Rojas)
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Estos Comentaraios se pulbican dos veces al mes y tienen la intencion de ofrecer una reflexion sobre la coyunturamundial, con una perspectiva al largo plazo.
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