Fernand Braudel Center, Binghamton University

 

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Comentario No. 8, 15 de enero de 1999

 

"El Dilema de los Partidos Conservadores"

 

            De alguna manera,  los partidos conservadores no deberían existir.  El corazón de la doctrina conservadora de los últimos dos siglos ha sido que los estados deben legislar lo menos posible y que las decisiones sociales deben ser primordialmente la responsabilidad de las estructuras sociales "tradicionales":  la familia, la "comunidad", las instituciones religiosas y la aristocracia local, donde exista.  Un partido es una organización no tradicional diseñado para operar en un contexto electoral donde la mayoría de los votantes eligen representantes que pueden legislar en su nombre.  Los conservadores fueron obligados a participar en partidos debido al aumento constante de las instituciones parlamentarias y la expansión del sufragio (hoy, generalmente sufragio adulto universal).

            Por lo tanto,  los partidos conservadores siempre se han enfrentado con una división interna que han tenido que restringir si quieren tener éxitos electorales.  Los verdaderos ricos de cualquier estado, aún de un estado rico, son inevitablemente una minoría de la población.  Su interés económico siempre ha sido detener los gastos redistributivos gubernamentales y por lo tanto detener la imposición de impuestos por el estado.  Siempre han enfrentado el problema de persuadir  a un gran grupo de personas no ricas,  sobre las virtudes de sus prioridades legislativas.  En los comienzos de los 1830s - en países de Europa occidental y en los Estados Unidos-  sus líderes han tenido la tendencia de proponer puntos de vista más "moderados" para obtener las mayorías legislativas.  La literatura académica se refiere a esto como un "conservadurismo iluminado"  - es decir, un conservadurismo que es más "centrista",  que hace concesiones a demandas populares para poder mantener la esencia de lo que quiere preservar,  especialmente en el campo económico.

            No obstante,  siempre ha existido una segunda variedad de conservadurismo,  una mucho menos interesada en cuestiones económicas o solamente en segundo término.  Esta segunda variedad se ha enfocado en el área social,  y así,  ha sido más "ideológico",  esto es,  más severo.  Para estos conservadores,  la otra variedad (económica) no han sido siempre pragmáticos sino cobardes,  nada inteligentes pero si traicioneros.  Esta variedad de conservador es también una minoría y han tenido el problema de cómo lograr  su programa social (incluyendo su programa legislativo).  Mientras que el sufragio iba haciéndose  universal,  estos conservadores han buscado obtener sus lugares creando fuertes bases populistas de seguidores muy comprometidos - en lugar de emplear prácticas centristas y permitir concesiones.  Los conservadores sociales a menudo han tenido la tentación de ir más allá de los procesos electorales a actividades extra-parlamentarias.

            El dilema para los conservadores es,  que para tener éxito necesitan estar bajo el control del ala de los conservadores económicos y aún retener los votos del ala social.  Si giran demasiado en la dirección de los últimos ,  tienden a perder los votos  del centro y perder las elecciones.  En este sentido el equilibrio de fuerzas ha sido la actividad normal de los políticos  conservadores.  Y mientras se mantienen en relativa calma, y de alguna manera apolíticos, funciona.  Sin embargo, a veces las relaciones entre las dos alas se han tensionado mucho.   Generalmente se debe a que el estado involucrado parece estar amenazado por cambios sociales,  los cuales agitan a los conservadores sociales y de repente pierden la disposición para negociar con los conservadores económicos o "iluminados".  Entonces,  puede suceder una cosa entre dos.  El ala social puede decidir definitivamente a favor de la violencia;  como en el caso de la solución fascista de los años 20 y 30.  O la coalición conservadora puede desbaratarse y convertirse durante un largo tiempo en una minoría electoral.  Esto último es lo que actualmente parece suceder en un sin número de países.  Ilustramos este hecho examinando tres ejemplos (entre muchos más) Francia, Israel y los Estados Unidos.  Precisamente porque los detalles de sus políticas son tan diferentes,  como los son las estructuras de sus elecciones gubernamentales,  es interesante observar las similitudes del proceso en los tres países.  Los tres comparten una característica crucial:  un ejecutivo elegido, que obliga a una bipolarización en algún momento durante el proceso electoral.

            En Francia,  virtualmente todas las elecciones se dan en dos rondas.  Así que muchos partidos pueden competir en la primera ronda, y después,  en la segunda ronda, formar coaliciones de izquierda y de derecha.  Por varias razones históricas la derecha francesa ha tenido tres principales organizaciones diferentes desde 1945 ( una Gaullista, una Demócrata-Cristiana y centrista, y una no- Gaullista conservador económico) que se reunían en la segunda ronda.  Cuando Francia comenzó a enfrentar dificultades económicas en los años 70,  un pequeño partido xenófobo del ala derecha llamado Front Nacional (FN) empezó a ganar fuerza. El FN siempre enfocó su programa político alrededor de su oposición a los "inmigrantes".  Debido a  su abierto racismo y el hecho de coquetear con ser extra-parlamentario,  lo mantuvieron fuera de la coalición conservadora de punta.  Sin embargo,  cuando el FN comenzó a ganar el 15% de los votos,  la coalición conservadora empezó  a perder votos.  entonces,  la coalición tuvo la disyuntiva de incluir o no al FN en la segunda ronda.  Los conservadores principales se dividieron profundamente con respecto a esta toma de postura entre quienes consideraban al FN como neo-fascista  e infrecuentable, y aquellos quienes pensaban que era la extrema derecha del ala derecha.  Al interior del FN se había desarrollado otra escisión,  entre quienes esencialmente se niegan a jugar el juego parlamentario por pensar que los conservadores principales son tan nefastos como la izquierda (seguidores de Le Pen) y aquellos quienes desean trabar alianzas con los conservadores principales en la esperanza de alguna vez dominar la coalición (los seguidores de Bruno Megret).  El resultado en Francia desde 1999 es el caos total de la derecha entre los conservadores principales, como en el FN.  Los enojos intra-conservadores han llegado a ser fuertes y los votantes centristas se han inclinado a votar por diferentes segmentos de la coalición de izquierda.

            Israel también tiene muchos partidos,  pero el hecho de que ahora se elige el primer ministro por voto directo separadamente del parlamento obliga a una política de coalición.  En Israel,  los grupos equivalentes al FN han estado tanto al interior como al exterior de la coalición conservadora principal.  Las cuestiones claves que dividen los conservadores económicos de los sociales son cómo tratar el asunto de los Palestinos y en segundo lugar la institucionalización de la ortodoxia religiosa.  El rango de diferencia entre los conservadores no es tan amplio,  va desde aquellos que están listos para hacer algunas concesiones a los Palestinos y quienes están personalmente menos involucrados en cuestiones religiosas hasta aquellos quienes piensan que no se debe conceder nada a los Palestinos ni a los judíos a menos que sean plenamente ortodoxos.  Desde luego,  las cuestiones en Israel se complican por las presiones externas y por el hecho de que los Palestinos representan aproximadamente la mitad de la población que vive en un área controlado políticamente por Israel.  Aquí también el resultado ha sido la desintegración de la coalición conservadora y la incertidumbre que se puede vislumbrar durante y después de las próximas elecciones.

            La crisis en el Partido Republicano de los Estado Unidos no es muy diferente,  con la salvedad que los conservadores sociales han entrado a la coalición conservadora y casi la dominan por completo.  Esto ha generado gran malestar entre los conservadores económicos y amenaza la coalición con perder a los votantes centristas y colocarla en una posición de minoría durante mucho tiempo.

            Lo fascinante de las tres situaciones es que el caos en el campo conservador ha llevado a la consolidación del campo contrario;  a pesar de las tensiones de éste.  A penas hace 10 años,  la izquierda en los 3 países estuvo en gran dificultad.  Sin embargo,  ahora parece estar en el proceso de crear una nueva mayoría estable, debido principalmente a la fuerza de los conservadores sociales.  Esta circunstancia ha debilitado el equilibrio de la coalición conservadora.

                     

Immanuel Wallerstein

 

(Traducido por Patricia D'Esposito Bosco y revisado por Roberto Campana Ferniot para PIHAAA, CIESTAAM; Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo México, México)

 

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